EL CONTRASTE MIGRATORIO nacional no solo se refleja entre las fuerzas oficiales, gubernamentales, politicas y populares por un lado y por el otro la ultra derecha republicana y su aneja xenofobia en contra los inmigrantes y la tan cotizada reforma migratoria. Este contraste, de anos, se ve mucho mas claro ahora en las mismas paginas de La Opinion de Los Angeles, el periodico Latino de habla hispana mas importante del pais. Los editoriales de Henrik Rhebinder y y el consejo editorial que reflejan la linea official de La Opinion sobre la tematica de inmigracion y la epica lucha politica, desde hace un tiempo, son de lo mejor que se detecta en la conversacion nacional mediatica, porque los canones apuntan, ya sin la timidez del pasado, hacia los que por anos han estado deteniendo la aprobacion de la reforma “los republicanos,” ultras o moderados.

Los canonazos que surgen de ese pequeno pero importante espacio de la pagina editorial son hoy frecuentemente citados por las organizaciones del movimiento nacional pro inmigrante en Washington D.C. Esta linea editorial contrasta con las posiciones confusas, anti democratas y derechistas de Pilar Marrero, un tal Delgado, etc.

Aunque en terminos generales, y mas en politica internacional (como el reportaje sobre el bloque progresista latinoamericano), no estoy de acuerdo con la creciente inclinacion del periodico hacia la derecha, me atrevo a opinar que si La Opinion siguiera mas la marcada pauta de los editoriales y fuera completamente bilingue se antoja especula que seria mas influyente en el debate nacional. ZAZ, Javier

Contraste migratorio Editorial La Opinion de Los Angeles  

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 PUBLICADO: Mar, 17, 2014 12:01 am EST         Mar 17, 2014 12:01 am EST             <!–print article
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El camino para mejorar la situación de los indocumentados en Estados Unidos presentó la semana pasada un marcado contraste que no debe ser ignorado,  a pesar de la decepción que existe por los obstáculos para obtener este año una reforma migratoria.

 

Por un lado,  la Casa Blanca reaccionó a la queja de la comunidad latina que, ante la ausencia de una reforma, pide con  urgencia  tomar algún tipo de acción para reducir la cantidad de deportaciones.  La orden del presidente Barack Obama para que su Gobierno revise qué medidas internas o acciones ejecutivas puede tomar para hacer “más humano” este proceso debe ser bien recibida.

 

Por el otro, la Cámara de Representantes, que tiene detenida la reforma migratoria, votó en favor de la medida HR 4138, que le facilitaría  a los legisladores llevar ante los tribunales  al presidente cuando ellos consideren que el presidente no hace cumplir cabalmente las leyes. Esto es consecuencia de la percepción errónea de que Obama dirige una presidencia imperial que ignora al Poder Legislativo. En la práctica este proyecto,  que por ahora no tiene ninguna posibilidad de ser promulgada,  puede impedir  renovar la deportación diferida (DACA) para los  “soñadores”.

 

¡Qué contraste! Mientras Obama se reune con líderes latinos para ver las maneras de reducir las deportaciones, al mismo tiempo en el Congreso se afirma que el mandatario no respeta las leyes migratorias por no deportar más gente. Las palabras y las intenciones hacia los inmigrantes no pueden ser más diferentes.

 

Además, los argumentos detrás de la ley en la Cámara Baja  son una cachetada a la verdad, porque Obama es el presidente que menos usó en los últimos 30 años las opciones que le da la ley para implementar legislación a su manera.

 

Hay una gran diferencia, en medio de la decepción del inmigrante, entre el que lo  escucha y el que lo quiere echar del país. No se puede perder esa perspectiva.

 

La Cámara Baja con sus acciones ratifica el antagonismo que su  mayoría tiene  hacia todo indocumentado; ahora la Casa Blanca, también con sus acciones, debe confirmar la intención expresada de reducir  las deportaciones.